Parte horny

Si a tí te ha encantado "Harry Potter y la Orden del Fénix", versión cinematográfica, más vale que vuelvas al reportaje de la quinta en Londres.

Pero si Yates te ha cabreado tanto como a mí, sé bienvenida a

 

La peor adaptación de HP que he visto en mi vida

 

 

 

Vaya por delante que no soy una defensora acérrima del cine de arte y ensayo, y que las cansinorras realizaciones de la escuela Dogma me parecen –en ocasiones- castigos veterotestamentarios. O sea, que no espero que una de HP sea una adaptación fidelísima de tres horas de duración, ni una obra de cinema réalité. Entiendo que haya que recortar metraje, por aquello de que el libro es muy extenso. Vale.

Pero una cosa es adaptar y otra llevarse por delante más de medio libro, e inventarse el resto. La primera vez que la vi salí del cine preguntándome si David Yates se lo habría leído, porque me pareció la película de alguien a quien se lo habían contado por encima. Y que se quedó con cuatro cosas.

 

A las pruebas me remito:

-Salvo el vuelo en escoba de Harry con los miembros de la Orden, al principio, y la batalla, al final, el resto consiste en verle la cara a Umbridge todo el tiempo. Esas dos escenas son preciosas y magníficas, pero por lo demás, te puedes hartar de túnicas rosas y platos de porcelana. Para cubrir el expediente saca a Luna y los Thestrals, y al ED, y pare usted de contar porque ahí se acaba la película. Si por mí fuera, una vez visto el vuelo del principio me quedaría frita, previa petición de ser despertada antes de la batalla del Ministerio (y sé de lo que hablo porque he tenido que ver “Harry Potter y la Orden del Fénix” cinco veces).

-Draco NO sale. Otra vez. Estoy muy enfadada, y seguro que tú también. Llevamos dos películas así y es de esperar que en la sexta se las apañen para volver a ningunearle. “No, pero en la sexta tiene un papelazo, no pueden”. ¿Y tú crees que eso va a detener a un tío intrépido y sin complejos como Yates? También tenía un buen papel aquí, porque la participación de Draco a la hora de boicotear las actividades del ED es definitiva… y mira en lo que se ha quedado. Eso sí, está guapísimo, aunque se obstinen en sacarle con el mismo traje desde hace dos pelis. A él todo le queda increíble. Yo creo que no le dan más escenas porque intuyen que es el personaje que más fans tiene, y no se trata de comerle espacio a Harry –porque además, como actor tiene mucho talento, y se lo llevaría por delante-. Al fin y al cabo –piensan todos los directores desde que Cuarón se hizo cargo del asunto- la saga se titula “Harry Potter” y no “Draco Malfoy y lo bueno que está”.

-El desarrollo de la película pasa deprisa y corriendo por escenas que a mí me parecen importantes para la comprensión de la trama:

-Clases de Oclumancia con Snape. En el libro son escenas intensas, y muy importantes, porque de estas clases depende en parte que Harry sepa enfrentar en el futuro a Voldemort. Además, la interacción con Snape es… hmmm…ohMerlín. ¡Yo quería verle “otra vez” a cuatro patas en el despacho de Snape! Llevaba mucho tiempo esperándolo, y ¿qué me encuentro? Que Harry es llevado a toda pastilla a su oficina, después de una escena absurda, sin que se sepa muy bien cómo ni por qué. Una vez allí no hay mucho que contar: al personaje de Snape le quitan toda la fuerza que tiene en el libro. Cortan de cuajo la secuencia de Harry mirando en su pensadero, y ese Snape dramático y desencajado, gritando a Harry, sustituyéndola por ¿¡qué!? ¿Snape haciendo un gesto tipo “me duele la cabeza, lo dejamos para otro día”? ¿Pero esto qué coño es? ¿La versión del todo a cien de “Escenas de matrimonio”?

-Umbridge examina a los profesores. O incluyes la secuencia o no la incluyes, pero si lo haces, no dejes de lado lo mejor: McGonnagall en todo su poderío poniéndole las pilas a Umbridge cuando va a calificarla en su propia clase. Qué grande hubiera sido. Menos mal que ha dejado un cachito de la revisión a Snape, y aún así no tiene el brillo que la autora le confirió en el canon.

-El castigo de la pluma sangrienta es mucho más duro en el libro de lo que se refleja en la película. Harry es obligado a escribir “No debo decir mentiras” durante varios días. Tantos que en sucesivos libros aún le queda la cicatriz. Y él aguanta por orgullo, sabiendo que cada vez que va al despacho de la perra es obligado a automutilarse. Otra imagen digna de una tragedia de Sófocles que Yates se ha pasado por el arco de triunfo.

-Hermione engaña a Umbridge diciéndole que el “arma secreta” del ED está en el bosque prohibido. Se van para allá. A partir de aquí el director se inventa de nuevo el argumento. ¿Qué hay de ese momento tan bonito en que Hermione trata de defenderse cuando los centauros quieren llevárselos a ellos también con Umbridge, aduciendo que la han traído para que ellos hagan el trabajo sucio de los humanos? Escena desgarradora en la que Hermione insiste en que son inocentes crías de humano y por tanto la ley de los centauros no puede aplicárseles. Lo bien que habría estado. En fin.


-Vamos a ver, a mí me gusta Cho Chang tan poco como a ti. Pero hay que reconocer que no es ella la que denuncia al ED. Como el director no quiere meterse en berenjenales corta por lo sano y crea una situación de culebrón. Lo cual da pie a otro sinsentido: si Cho Chang ha denunciado al ED, ¿por qué Harry ni siquiera habla con ella para preguntarle qué ha pasado? ¿No se supone que es su novieta o algo así? ¿Es que se ha vuelto autista de repente? Pero si hasta las novias de los yonquis les dan el beneficio de la duda cuando juran y rejuran que “esto no es mío, de verdad, se lo estoy guardando a un amigo, y además, yo esa noche no estaba con ellos, jamás he puesto un pie en esa farmacia, tú sabes que soy incapaz de dar un palo a un trabajador”. Pues Harry, por lo visto, a su chica no.

-Dado que sólo le han contado el libro y no se lo ha leído (mucho menos los anteriores), Yates no sabe que de las gemelas Patil una es de Gryffindor y otra es de Ravenclaw. Tenías que ver a Helena Dax (Raven) protestando en el cine cuando vio que a las dos las habían metido en Gryffindor.

-Lo de Grimmauld Place es de juzgado de guardia. Ven y dime que tú te imaginabas la Noble y Ancestral Casa de los Black como una pensión de tres al cuarto, o como la casa de tu abuela. Venga ya. Vale que esté sucia y llena de polvo, pero ¿qué significa ese pasillito inmundo por el que acceden al interior? Por no hablar del aspecto exterior… yo siempre he pensado que sería una casa con su verja y su jardín. No te digo como Malfoy Manor, pero hombre, una casa de dos o tres pisos con todas sus consecuencias. Hostia qué timo.

-Los Merodeadores. Si no te gustan, te habrá traído al fresco, pero a las que sí nos atraen Sirius, Remus y James en versión “carne fresca con uniforme” nos sentimos absolutamente estafadas. CINCO películas –se dice pronto- esperando ver a los Merodeadores, y lo que nos muestran es una secuencia de medio minuto, difusa, esquemática, en la que ni siquiera se los distingue bien. ¿Tú has visto a alguien más que a James de refilón? Snape está mono, ahí todo atribulado y cariacontecido el chaval, pero tampoco se le saca partido. ¡Vaya tontería de secuencia, señora! Si es que esta película la tenía que haber dirigido Irati… Merlín, qué Merodeadores habría sacado esta pedazo de artista.

-La muerte de Sirius. ¿Hace falta que diga que es la escena más fracasada de las cinco películas? ¿Dónde está la fuerza, la pasión, la tragedia, el impacto emocional de la pérdida…? Si es que casi ni te enteras. ¿Por qué nos han puesto a Harry y a Remus a cámara lenta, sin voz, eliminando mucho de lo que podría ayudar a transmitir la importancia que este hecho espantoso tiene para ambos? Remus se queda sin pareja y Harry sin padrino. Qué gran putada. Pues nada, lo cuentan igual que si se hubiera roto un brazo.

-Harry vs. Dumbledore. Me dieron ganas de matar a la taquillera cuando vi que esa parte im-pres-cin-di-ble en la que Harry se encara con Dumbledore y le pide explicaciones de todo lo habido y por haber, llevándose por delante medio despacho, se ha convertido en una cosa mansita y descafeinada, sin ningún parecido con el material canónico. Es un punto clave en toda la saga de HP, porque es aquí cuando Harry da el estirón y toma conciencia de la realidad. A partir de aquí todo cambia. Nada volverá a ser lo mismo. Pues no señor, como a Yates le parecieron más importantes las idas y venidas de Filch colgando decretos, nos quedamos sin este momentazo que todas estábamos esperando. A tomar viento.

-El final. ¿No habría sido mejor respetar el canon y poder ver a la Orden del Fénix amenazando a los Dursley para que se portaran bien con el chico durante el verano, que no ese paseíto por el bosque como si fuera el final de una aventura de Los cinco (y cuidado, que no digo yo que la persecución del Ministerio no lo parezca… pero este final lo redime con creces)? Como se supone que es para niños, no vamos a poner a los aurores en plan acoso y derribo, ¿verdad? ¡Joder, pero es que la autora lo creó así, ya teniendo en cuenta que lo iban a leer los niños!

Parte perv
Portada

Ah, pero ya te estoy oyendo. “¿Qué pasa, Heiko, es que para ti no ha habido ni una sola cosa buena en toda la película?”. Pues mira, si. Para ser justas con Yates, el hombre ha tenido varios aciertos (lamentablemente sólo uno forma parte importante y estructural del argumento). Helos aquí:

 

-La batalla del Ministerio. Genial. Me voy a comprar el DVD sólo por eso, ya ves. Qué bonita, qué bien contada, qué artística. Es poesía en movimiento, tal cual. ¿Y qué me dices de la posesión de Harry? Perfecta. El único pero que le veo: ¿cómo se puede estar poseído por Lord Voldemort y ponerse a reflexionar sobre el amor, la amistad, la piedad y la propia identidad sin que se te salga el cerebro por las orejas? Vamos, es imposible. Además, ¿de qué amor habla Harry? Será el amor a la naturaleza, porque es que otro, como tal, no ha conocido.

-Por fin los mortífagos van de mortífagos y no de miembros de una cofradía de Semana Santa. En esta película sí que dan mal rollo de verdad. Hombre, que es que cada vez que veía una procesión me parecía estar en un rol en vivo de HP.

-Lucius está para fagocitárselo de cabeza a rabo. Y no tengo nada más que añadir.

-¡A Harry por fín le han cortado el pelo! ¡Viva, bravo, vámonos de juerga para celebrarlo! Yo pago la primera ronda.

-Luna es el auténtico crack de esta película. Se ha quedado con el personal, porque es una friki de la leche, y mona, y simpática, y muy inteligente aunque parezca que siempre está en la parra. ¿Tú te imaginas a esta metida en una habitación con Phoebe de Friends y la Cañi de Camera Café? No dejo de darle vueltas. La sola idea me fascina.


Pues damas y caballeros y resto de gente: hasta aquí llega la pataleta heikiana respecto a la quinta. Seguro que hay más tela que cortar, pero vista la magnitud de las metidas anteriores, prefiero obviar otros detalles magnánimamente. Ahora a esperar a la sexta… de la cual, como la dirige también Yates, cabe esperar lo peor.

O sea, que no saldrá Draco.

Mierda.

 

 

Heiko
Gryffindor y con ganas de liarse a imperdonables

 

 

Pd: me estoy acordando… ¿te fijaste en el momento en que Sirius está con Harry en la estación y se acaba de transformar de perro a humano? ¿Por qué aparece en pelotas con un abrigo por encima? ¿De dónde lo saca? Y la foto que le da a Harry, ¿dónde la tenía metida? Glabs. Mejor no seguir especulando.