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Bueno para el alma
Dementordelta

Traducido por Kula


Pairing: Snape/Harry

 

 

 

El director Dumbledore se levantó para empezar la reunión, fijando la vista en sus profesores con lo que él creía que era una mirada severa pero amable. “Ha llamado mi atención que Hogwarts necesita una nueva regla. Ha habido ciertos rumores de... relaciones impropias entre estudiantes y profesores.” Intentó observar la amplia mesa ovalada en general, pero deliberadamente se centró durante un momento en la cara de su profesor de pociones.

"Concedo que nunca ha habido una regla contra ello, pero francamente no pensé que algo tan impropio debido a la usual, er, diferencia de edad entre estudiantes y profesores fuera necesario.” Volvió a echar una rápida mirada a los interesados ojos negros del hombre a su izquierda.

"Sin embargo tal y como hoy anuncio, Hogwarts prohíbe cualquier, um, relación sexual entre profesores y estudiantes.” Esta vez fijó firmemente su mirada en Snape.

Quien devolvió la mirada en blanco.

Un profundo sollozo interrumpió la supuesta censura. “Pero mi pequeña Calabaza me necesita...”

Todas las cabezas se dirigieron a la maestra de Herbología, la cual estaba frotando sus ojos con lo que parecía una especie de hoja larga. “¡Sprout! ¿Qu... quién?” No podía creérlo.

“Neville, por supuesto. Él está tan p...perdido sin mí”. Observó a Snape con lo que debía ser una mirada marchita, pero fue considerablemente opacada por los pedacitos verdosos de hoja pegados a su mejilla.

Dumbledore intentó interceptar de nuevo los ojos de Snape, pero fue interrumpido por un carraspeo. “¿Albus?” dijo Minerva McGonagall, mientras mordía su delgado labio inferior. “Sabes que siempre he tenido debilidad por los Weasley.”

El asustado director giró el rostro para observar a su profesora de Transfiguraciones, con una sospechosa humedad tras sus gafas. “¿Ronald?” preguntó.

Sus ojos se estrecharon, como los de un gato. “Los gemelos.”

“¿Ambos?” preguntó, sintiendo como sus rodillas temblaban. ¿Cómo podía dar la impresión de estar tranquila con esa contracción de su cara?

"Estoy envejeciendo," admitió, "No soy la mujer que una vez fui".

Una calmada voz habló antes de que Dumbledore pudiera volver su atención a Snape. “Supongo que tendré que terminar mi relación con la Señorita Granger.” Remus Lupin, el cual había vuelto a la enseñanza en aquellos problemáticos tiempos, le miró con su acostumbrada expresión resignada. Ya había perdido demasiado, como nunca se cansaba de recordar a todos.

Al lado del director, la ceja del profesor de pociones se alzó hasta el lacio pelo de su frente. Dirigió su cabeza de nuevo hacia el Slytherin de forma expectante, pero su perpleja cara sólo causó al hombre-lobo una ligera expresión espantada.

Un decidido "Harumph" centro la atención de todos en la instructora de vuelo. La mujer de pelo corto cruzó los brazos sobre su fino pecho y se inclinó en su silla. “¿Supongo que la norma no se aplica a los ex-estudiantes aunque la relación empezara cuando estaban en la escuela?”, preguntó Hooch de manera desafiante.

"Bueno, er, no," el director asintió. “Puedes continuar con... "

"Oliver Wood". Sus ojos de halcón inclinaron la asamblea.

"¿Oliver?" Las pobladas cejas de Dumbledore se alzaron. “Pensé que eras... bueno, tal vez no entonces,” fue todo lo que pudo decir.

La intranquila expresión rodeó de nuevo la mesa, casi deteniéndose resignada en el hombre a su izquierda. Unos tranquilos ojos negros se encontraron con los suyos, sin ningún rastro de culpabilidad.

 


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Un saciado y agotado Snape embistió contra un ruborizado y jadeante Harry Potter, una fuerza increíble en la cama de pecho lampiño que había sido su cielo por cerca de dos años.

"¿Estás seguro que todo está bien?" preguntó el chico, acomodándose contra el confortable calor de su profesor.

"Por supuesto," contestó, jugando cariñosamente con el sudoroso pelo.

"Pero ahora hay una regla," protestó Potter, a pesar de que su corazón no estaba de acuerdo.

"Vamos," dijo Snape, aunque suponía que incluso los legendarios poderes recuperativos de su juventud no servían para eso. “¿Cuándo unas restricciones morales tan arbitrarias nos han gobernado?"

"¿Cómo lo conseguirás entonces?" Preguntó Harry, trazando con su mano patrones en la sudorosa piel de su amante.

Snape sonrió. "No fui un espía para nada, ¿sabes?"

 

 

 

Fin

Parte horny
Parte perv
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