Nates Dulces (Dulce culo) (1)
Fabula Rasa

Traducido por Kula

Pareja: Sirius/Snape


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"¡Señor Malfoy!"

La voz de Snape retumbó por toda la clase de pociones. Todas las voces calladas, cada músculo congelado mientras observaba el pasillo donde Draco permanecía mirando boquiabierto, su mano todavía sujetando el caldero de Seamus Finnigan.

"Señor Malfoy." La voz de Snape era de lo más sedosa. “Enséñeme qué tiene en la mano."

Draco mostró una rápida mirada de pánico a Crabbe y Goyle, quienes se escondían tras sus calderos. Arrastró sus pies, y parecía que iba a decir algo, pero la mirada de Snape fue implacable. Despacio, abrió sus manos para revelar un diminuto vial.

"Démelo." Draco lo situó en la palma extendida de Snape. Se mordió el labio inferior y miró al suelo.

"Bueno, bueno. Que tenemos aquí," murmuró Snape. Levantó el vial y lo observó, girándolo en la luz. “Extraordinario,” susurró. Entonces su mirada recayó en el avergonzado pero aún desafiante Draco. “Señor Malfoy, ¿cómo ha llegado esto a sus manos? "

Draco levantó su cabeza. “Tengo mis recursos. Señor."

Snape golpeó el vial con sus dedos para evitar abofetear al imprudente chico. “Ya veo. ¿Y cuáles, debo pensar, eran tus planes para este precioso pequeño vial con el cual tus “recursos” te han provisto?”

Parecía un poco menos seguro. “Y-yo, planeaba usarlo en una poción, señor. Había leído sobre su potencia, y pensé que tal vez podría ser justo lo que mi proyecto final de pociones necesitaba.” Puso su más inocente expresión que apenas disimulaba su sonrisa engreída.

"Ya veo." Snape parecía estar considerándolo. “Discutiremos esto mas tarde, señor Malfoy. El castigo de esta tarde será realizado en esta clase a las siete en punto. La clase ha terminado,” dijo severamente, y salió de la habitación, el pequeño vial en sus manos. Malfoy abrió la boca para protestar, pero se lo pensó mejor.

 

**********

 

Diez minutos después de las siete, Draco empujó la puerta abierta de las mazmorras y entró tranquilamente. Tiró sus libros sobre la mesa y miró alrededor en busca de Snape.

"Llegas tarde,” escuchó la suave voz que provenía de la esquina de la habitación, donde Snape estaba inclinado sobre un caldero.

"Me retrasé en la cena."

"¿El pudding te presentó batalla en la mesa?"

Draco sonrió suficientemente. “¿Me puede devolver ahora mi tentáculo de hydra?”

Snape irguió su cabeza como si Draco no hubiera hablado en inglés. “¿Perdone?”

"¿Me puede devolver ahora mi tentáculo de hydra, señor?”

Snape salió de detrás de su caldero y miró a Draco por unos largos minutos. Cruzó los brazos y frunció el ceño. Ya no dominaba a su estudiante, pero parecía sin embargo amenazante. “Señor Malfoy, usted ha hecho un grave error de cálculo. ¿Debo decirle cuál es?”

Draco le miró un poco inseguro, como si la conversación no estuviera siguiendo el rumbo que había esperado. Se encogió de hombros. “De acuerdo.”

Snape le regaló una pequeña sonrisa que de alguna manera le hizo parecer más amenazador. Mantuvo su voz tranquila. “Ha calculado mal la extensión de mi indulgencia. De todos los errores que pudo haber tenido, ese es probablemente el peor.” Hizo una pausa. “Hace siete años, señor Malfoy, entró a esta clase esperando, y recibiendo, cada posible tolerancia de mi parte. No dudo que usted ha atribuido esto al poder de su encanto e inteligencia. Los años que siguieron no hicieron nada para disminuir su convicción o mejorar su comportamiento. Pero las circunstancias han cambiado. ¿Puede especular cómo?” Su voz era de tono coloquial, y casi agradable.

"Yo-um." Draco estaba algo perdido.

"La guerra ha terminado, señor Malfoy. Ya no necesito insinuar el favor de aquellos cuya presencia me asfixiaba. Ya no hay nadie a quien tenga que convencer de mi lealtad a ideales que me enferman.” Su sonrisa desapareció. “¿Sabe qué significa esto, señor Malfoy?”

Draco consiguió sacudir la cabeza.

La voz de Snape se convirtió en un siseo. “Significa que antes de que deje esta escuela, le voy a exigir pagar por siete años de su insolencia, su falta de respeto, y su cruel indiferencia por la seguridad de sus iguales. Y voy a exigirlo en su piel.”

Draco estaba ahora completamente blanco.

Snape recuperó un objeto largo y esbelto de detrás de su escritorio, y avanzó hacia Draco. Lo golpeó contra la palma de su mano. “¿Tiene alguna idea de qué es lo siguiente que va a ocurrir, Señor Malfoy?”

"N-no. Señor."

"Lo que ocurrirá a continuación es lo que debería haber ocurrido cuando tenía siete años y virtió meado de mantícora sobre mi mejor capa,” gruñó. “Lo que ocurrirá a continuación es lo que he estado esperando hacer durante la mayor parte de una década y media. Señor Malfoy, está a punto de ser sonoramente azotado.”

Snape levantó la vara de equitación en su mano y la dejó caer sobre la palma de su mano con un fuerte golpe. Draco parecía que iba a desmayarse.

"P-pero señor-usted no-puede no puede querer-"

"¿No puedo?" La voz de Snape se convirtió en un ronroneo. “Verá, mi estimado joven, por supuesto que puedo. Hogwarts puede que no emplee muchos de los viejos castigos tan queridos por el corazón de Filch, pero descubrirá, si elige investigar algunos de los documentos oficiales de Hogwarts, que no importa qué más haya sido abrogado a favor de un acceso más "progresista”, este es un derecho que aún poseo. E incluso el director no me puede negar."

"P-por favor, señor, haré lo que me diga-"

"Suficientes lloriqueos. Si se porta como un niño en mi clase, tendrá el castigo de un niño. Nada de un digno castigo para usted. Inclínese."

Los ojos de Draco se agrandaron, y parecía que fuera a ahogarse con su lengua.

"Ahora, señor Malfoy. Elegí retrasar su castigo hasta esta tarde en vez de administrarlo enfrente de la clase, tal y como fui tentado. Si me irrita todavía más, continuaremos esto mañana durante la clase. Inclínese. Ahora."

 

**********

 

Simplemente no podía creer lo que había oído. Snape se había vuelto claramente loco. Se había bebido demasiadas de sus pociones. Un centenar de opciones pasaron por su cabeza: echarle un Petrificus Totalus, salir corriendo y gritando de la habitación, conseguir ayuda, saltar por la ventana. Al final hizo lo único que aparentemente podía hacer. Se giró y se sujetó a una mesa.

"Oh no, señor Malfoy. No se va a librar tan fácilmente. Bájese los pantalones. Esto va a ser tan doloroso como sea posible."

Se ahogó y balbuceó, pero estaba demasiado asustado como para protestar. ¿Quién sabía lo que podía hacer el loco de Snape? Probablemente cortaría sus pantalones con una navaja, o llevaría a cabo su amenaza de golpearle al día siguiente enfrente de la clase. No. Lo mejor era que pasara pronto y trabajara en planes para asesinarlo después.

Torpemente, se bajó los pantalones. Su ropa interior los acompañó alrededor de sus tobillos. Intentó concentrarse en cómo iba a matarlo. ¿Guillotina? ¿Veneno? ¿Arañas carnívoras en la cama?

Joder.

El primer golpe aterrizó en su nalga desnuda con un sonoro golpe. Jadeó. Por los dientes de Merlín, cómo dolía. El segundo golpe llegó fuerte a poca distancia del primero, y apretó los dientes para no llorar. Jamás le daría a ese bastardo aquella satisfacción. La vara azotó el aire tras él. Sujetó con más fuerza la mesa. El escozor en su trasero le estaba aguando los ojos. Él no iba, no iba a llorar. Cerró los ojos.

Después de los primeros cinco o seis golpes, empezó a sentir tan sólo una propagación de calor. Sus nalgas se sentían como si estuvieran ardiendo. Un hormigueo le recorría. Con horror empezó a darse cuenta de que el hormigueo se instalaba en sus testículos. Empezó a ser consciente de que por cada golpe que descendía, una ráfaga de aire sacudía sus pelotas. El calor en su parte inferior creció. Oh, Dios mío. Ahora su respiración se había acelerado. Podía sentir su ingle tensa, sentir su polla dura contra la mesa. Se situó ligeramente hacia delante, en un intento desesperado por ocultar su erección. Con toda probabilidad, Snape se la cortaría.

Hizo un delicioso descubrimiento. Apretado fuertemente contra la mesa como estaba, podía rozar su dolorida polla contra la fresca superficie de la mesa con cada golpe. Gimió fuertemente, esperando que Snape lo tomara por un lamento de dolor. Y era dolor, el dolor era real y afilado y oh, tan bueno. No pares, no pares, quería suplicar, pero Snape no mostró ninguna señal de tregua. Incrementó el ritmo de la fricción, dejándose llevar, dejando que el fuego que abrasaba su culo le consumiera en una ráfaga de endorfinas y dolor dulcemente punzante. No se atrevía a llevar una mano hasta su polla, así que se curvó más y apretó su polla tan fuerte como podía. Había llegado demasiado lejos como para detenerse, demasiado lejos para sentir nada más que no fuera el calor en su culo y el frío acariciando su polla, y se estaba corriendo, corriendo con tanta fuerza como no lo había hecho antes, derramando su semilla sobre la mesa en una inundación blanca mientras gemía la culminación de su placer.

Estaba demasiado mareado para escuchar como la vara golpeaba el suelo, o la amortiguada maldición de Snape, o el sonido de la puerta cerrándose con fuerza. Volvió en sí lentamente. Súbitamente sus ojos se abrieron con horror. Sujetó sus pantalones y los colocó sobre su tierno trasero con manos temblorosas, saliendo apresuradamente de la habitación y bajando por el pasillo.

 

**********

 

"¿Severus?". Sirius asomó por encima de su libro cuando escuchó el ruido de la puerta de la oficina. Le escuchó hurgar en los armarios y el chocar de las botellas de cristal. Cerró su libro y se levantó.

"Bueno." Se plantó en el umbral. “Supongo que lo valió."

Snape no le miró mientras vertía el nítido whiskey. Cerró sus ojos cuando el ardor del whiskey le golpeó, entonces destapó la botella de nuevo y se sirvió otro vaso, uno entero esta vez. Sirius frunció el ceño.

"Debo creer que la cosa no fue bien."

"Eso depende."

"¿De qué?"

"De tu punto de vista.” Snape se engulló la mitad del segundo vaso y se llevó una mano al cabello. “Desde mi punto de vista, un completo desastre. Ahí va otra señal de mis fracasos intentando disciplinar ese insufrible chico.” Terminó el segundo vaso y se sentó con fuerza.

"Dios mío. ¿Qué pasó? ¿De verdad lo azotaste?"

"Oh sí", Snape dijo miserablemente.

"¿Entonces?"

"Él no estaba... rechazando los actos."

"Oh." Sirius empezó a reír entre dientes. "Oh, pobre de tí."

Snape le dirigió una mirada funesta. “No tienes idea. No podré volver a usar esa mesa de trabajo nunca más."

Sirius soltó una carcajada. "No quieres decir eso."

"Oh, pero sí lo hago."

"Bueno, tendrías que haberlo visto venir."

"Perdona. Ciertamente no lo vi venir, como tú dijiste. No tenía ni idea de qué estaba ocurriendo hasta que fue demasiado tarde. Todo confirma mi opinión. Si el chico hubiera sido azotado como correspondía a su temprana edad, nunca habría tenido una reacción tan anormal. Mírame, por ejemplo. Tuve que aguantar esa mierda tres veces a la semana, y mira donde estoy ahora. "

"No eres exactamente un modelo de niño a seguir, Severus. Más bien de un cuento de cautela."

"Cállate. No estás ayudando. Te estas deleitando con la visión de mi desconcierto.”

"Más bien." Sirius se rió de nuevo. "Oh, no te lo tomes tan duramente. No, no, olvida que he dicho eso.” Soltó una suave y fresca carcajada. “Mira, no necesitas ponerte tan furioso sobre esto. Y no es una “reacción anormal”, como dijiste.”

"Por supuesto que lo es. El chico es un maldito pervertido, por encima de todo lo demás."

"De verdad." Sirius cruzó sus brazos y alzó una ceja.

"No intentes hacer eso. Estás con diferencia a la sombra del maestro."

"Deja de cambiar de tema. No hay nada pervertido en correrse con unos azotes en el trasero. Pienso que es interesante que lo encuentres necesario para aumentar tu moral en este particular tema."

"No hay nada sexual en ello,” murmuro Snape.

Sirius lo tuvo en cuenta. “No cuando tu padrastro te golpeaba. Hay una línea entre el sadismo y el juego sexual, y está a una milla de distancia.”

"¿Me estás acusando…?"

"Dios mío. No te estoy acusando de nada. En ningún momento he pensado que tuvieras alguna intención sexual con Malfoy esta noche, consciente o de cualquier otra forma. Sólo provocaste una respuesta perfectamente natural, incontrolable en la media de adolescentes llenos de hormonas. Lo mejor es olvidar que esto pasó alguna vez. De todas formas, probablemente ahora mismo se esté muriendo de la humillación."

"Lo dudo. Es un completo descarado. Probablemente esté escribiendo “Draco Malfoy estuvo aquí” con sus propios residuos físicos sobre mi escritorio conforme hablamos."

Sirius se llevó la mano a la boca para reprimir su carcajada. “Supéralo, Severus.” Se levantó y se desperezó. “Ven a la cama.”

"En un momento. Hay uno o dos encantamientos de memoria que necesito hacer primero en mí mismo. Me pregunto donde podría encontrar a Gilderoy Lockhart"

"Ven a la cama cuando hayas terminado. Estaré esperandote. Spanky.” Esquivó la zapatilla que Snape le había arrojado y dejó la oficina, riendo suavemente.

 

**********

 

Voldemort acorraló a su presa. “Y ahora, mi desleal esclavo, sentirás mi cólera.” Su horrible forma escamosa se inclinó y soltó su frío aliento en su nuca. “Encadénalo”, ordenó. Seguidores sin rostro se adelantaron y le ataron de manos y pies. Lo arrojaron de cara a la nieve. La arrojaron sobre su cuerpo postrado. El frío viento le abofeteó, filtrándose en sus huesos. Frío, estaba demasiado frío. Jamás volvería a estar caliente. Y ahora Voldemort estaba agachándose, más cerca, más cerca, susurrando en su oreja con una explosión de aire helado. “¿Quieres que cierre la ventana?” siseó.

Snape levantó una cara legañosa para enfocarla en el enredado pelo de Sirius Black, sentado en la repisa de la ventana, el humo de su cigarrillo amontonándose fuera de la ventana abierta.

"Dije, ¿quieres que cierre la ventana? Estaba preocupado de que estuviera haciendo demasiado frío.”

"No," farfulló Snape. "Eso sería más difícil que empujarte por ella." Ciñó más la colcha alrededor de su pecho desnudo. “¿Qué demonios estás haciendo, Black? Es... ¿qué maldita hora es de todas formas? ¿Por qué estás fumando?”

"Las respuestas a tus preguntas son: fumando, las tres, y porque me ayuda a pensar. Sé cuanto odias que fume sin abrir la ventana.”

"No cuando afuera hace dos grados, imbécil,” dijo mientras apretaba los dientes.

Sirius cerró la ventana y apagó su cigarro, bajando de la cornisa. “Vuelve a dormir. Me iré a la otra habitación.”

"Vale." Snape golpeó la almohada y se giró. Suspiró y fijó la vista en la cara del reloj. Se giró hacia el otro lado y observó la pared. Maldito hombre. Tiró la colcha a un lado e interrumpió en la pequeña salita donde Sirius estaba sentado con un nuevo cigarrillo, sus pies estirados hacia el fuego. Snape le miró y se dejó caer en el estrecho sofá.

"De acuerdo. Me rindo. Pensando sobre qué. "

Sirius pegó otra calada antes de responder. “Sebastian.”

"Qué, especificamente."

"Cuánto lamento que esté muerto."

Snape resopló.

"Siento que esté muerto,” repitió Sirius, “porque eso me priva del pacer de matarlo. Preferiblemente lenta y dolorosamente.”

"Irías a Azkaban por tu temeridad.”

"Un desagradable lugar, por lo que he oído."

"Pero con una vista increíble." Snape tembló en su manta. “¿No podemos discutir esto por la mañana? Lo que sea que estemos discutiendo. ¿Qué estamos discutiendo, por cierto?"

"Lo que el sádico capullo de tu padrastro te hizo."

Snape estaba en silencio. “No puedo hacer esto esta noche, Black.”

"Lo sé. No estoy. Solo estaba pensando sobre nuestra discusión de antes, de esta tarde, y cómo me enfada que nunca te permitas disfrutar de algo que debería ser divertido por lo que te ocurrió."

Snape examinó el fuego. “Haces que suene muy dramático. Fue mucho más prosaico, y mucho más lúgubre de lo que imaginas.” Suspiró. “Por favor, no me digas que es algo tan importante para ti que disfrute con los golpes.”

"Dios, no. No me importa lo más mínimo. Lo que dijiste me hizo pensar, eso es todo.”

Snape bostezó. “Cómo puedes pensar a las tres de la mañana, es superior a mí.” Se levantó y se arrastró fuera de la habitación, sabiendo que Sirius le seguiría. Sabiendo muy bien cómo podía ser que Sirius pudiera pensar a las tres de la mañana. Sirius, quien nunca dormía más de dos horas seguidas, aquellos años en Azkaban habían privado su cuerpo de la habilidad de distinguir la noche del día. Cayó en la cama con un gemido y tiró de las sábanas para cubrirse hasta la cabeza.

Sirius se instaló junto a él. Observándole dormir, la cabeza apoyada en su brazo.

"Black."

"Mm."

"Nunca me dormiré contigo observándome de esa manera. Para ser un Gryffindor, meditas demasiado.”

Sirius sonrió finamente. Situó una mano bajo la espalda de su amante, acariciándole suavemente.

"Mm. Qué bien."

"Duerme."

"Dices eso, pero me sigues tocando."

"¿Te gusta eso, no?" Arrastró sus manos más abajo, y abarcó la firme nalga que encajó tan deliciosamente en su mano. La masajeó, y se movió a la otra.

"Black."

"Snape."

"¿Vamos a dormir, o estas planeando masajear mi culo por el resto de la noche?"

"Hm. Creo que lo último."

Snape levantó la cabeza y le miró. Algunas veces el sexo le traía el sueño a Sirius cuando nada más podía, y a veces se había preguntado, cuando hacían el amor por última vez en la noche, si lo que Sirius buscaba frenéticamente era liberación o dormir, o si podía ver la diferencia. En aquellos benditos momentos que el sueño le reclamaba inmediatamente después, Snape le acunaría en su pecho, temeroso de moverse o respirar por miedo a que despertara. Pero la mayoría de las veces, despertaba en una cama vacía y el sonido de Sirius moviéndose por la habitación. Raras veces Sirius perturbaba su sueño. Lo que hizo esa noche fue distinto.

"Sirius."

"Ya vamos intimando, por lo que veo."

Snape encontró sus ojos y le mantuvo la mirada. “Confio en ti."

Sirius frunció el ceño. “Lo sé.”

"Pensé que estarías dándole vueltas a eso. Que no tengo ningún interés en lo que "ya sabes", porque no confiaba en que no me hicieras daño."

"'¿Ya sabes?'"

"Ya sabes lo que quiero decir."

"Lo sé. Lo encuentro bastante divertido, las cosas que harás con tu boca, pero no serás capaz de decir “azotes”".

"Oh, dulce Circe." Pateó las sábanas. “De acuerdo, eso es. Lo he captado. Azótame."

"¿Perdona?"

"Me has oído. Golpéame hasta que esté negro y azul, dame fuerte, azótame, grandullón, oh, cariño, lo quiero. ¿Debo añadir que he sido travieso?”

Sirius rió. “Tú, grandísimo idiota. No quiero azotarte."

"Ahora es demasiado tarde. Vas a pensar en esto y seguirás adelante con mis traumas infantiles hasta que esté cansado de oírlo. Incluso intentarás hacerme hablar con alguien. Creo que prefiero ser golpeado. En un poste de azotes. Con un gato de nueve colas.”

Volvió a reír. “Sabes, apuesto que podría recuperar todo mi dinero si dijera que vendo tickets para azotarte. Harían cola en los pasillos. Apostaría que la cola se alargaría hasta Northumberland. Y la gente del principio volvería atrás y haría cola de nuevo, sólo por tener otra oportunidad de azotar tu irritante culo.”

Snape le miró sin alterarse. “Sabes, creo que es la primera vez que he te he oído mencionar el dinero."

Se encogió de hombros. “Realmente no pienso en ello. Probablemente llegados a este punto sólo lo usaría para comprar algunas drogas potentes. O algunas sólidas esposas plateadas, para encadenarte a la cama.” Sujetó las muñecas de Snape por encima de su cabeza y rodó hasta quedar a horcajadas sobre él. “Entonces podría poner en práctica mis malvados métodos contigo siempre que quiera. Cogería las unidas con visón, así que no se te irritarían las muñecas. Conseguiría otro juego para tus tobillos, así podría sujetar tus piernas justo de la manera que me gusta. Entonces podría administrarte las drogas para mantenerte dócil e indefenso mientras te sodomizo inconsciente.” Tanteó alrededor y encaminó sus dedos a los muslos de Snape.

"Eres un enfermo, Black."

"Lo dice el hombre cuya idea de un juguete sexual es un colchón."

"Mm." Snape se arqueó al contacto. Sirius respondió presionándose de vuelta contra él. Se encontraron sus ojos y movieron sus espaldas y así sucesivamente en silencio, dejando crecer su excitación. Snape derribó a Sirirus por un beso, lento y suave. La respiración de Sirius se aceleró rápidamente, e incrementó el ritmo de su frotamiento.

"¿Qué te ha dejado tan predispuesto para la acción?” Murmuró Snape en su oreja.

"He estado despierto desde hace un buen rato."

"Has tenido tiempo de pensar en ello, ¿no?"

"Mm-hm."

Snape sujetó sus nalgas y empezó a masajearlas, presionando sus ingles juntas más firmemente. “Dime.”

Sirius le sonrió. “No quieres saber.”

"Pruébame."

"Bueno. . . Estaba pensando en lo de antes."

"¿Te refieres a esta mañana?"

"No, en verdad… en lo que hiciste esta tarde. Con el joven Malfoy."

Snape lo apartó y le miró como si se hubiera vuelto loco. “Eso te excita.”

"Bueno, vamos, Snape. Eres hermoso, él obviamente no es feo, es un poco difícil de resistir."

El ceño de Snape se marcó más.

"Severus, vamos, no…"

"¿Imaginarme a mi haciéndole eso te excita?"

"Bueno, sí."

"He encontrado el pensamiento que te excita”

"¿De verdad?"

"Oh sí.” Empujó a Sirius de nuevo para besarlo más ferozmente, clavando sus dedos en su espalda. “Hazme eso,” susurró.

"¿Hacer qué, amor?"

"Ya sabes. Sobre lo que fantaseas. ¿Eso es sobre lo que fantaseas, no?” Subió terreno hasta la endurecida polla de Sirius, hasta que gimió.

"Dios, sí."

"Entonces hazlo."

"¿Estás seguro?"

"Sí. Por favor.” Apartó a Sirius y rodó hasta quedar boca abajo. Sintió la suave mano de Sirius moverse hacia abajo por su espalda, siguiendo la línea de su trasero, hacia sus muslos.

"No te voy a hacer daño.” Sus dedos tantearon su entrada, y Snape tembló ligeramente.

"Lo sé."

Sirius se movió hacia delante y susurró en su oreja. “Voy a hacer que te corras. No sabes que lo harás. No piensas que lo harás. Pero voy a tenerte follándote el colchón antes de que haya terminado. Vas a pedirme que te folle. ¿Lo crees?”

"Sí,” le llegó la ronca respuesta.

"Veremos." Con eso, Sirius bajó su mano con un fuerte restallar, en la nalga expuesta.

"¡Jesús!" Snape casi se cayó del colchón, pero Sirius sujetó sus manos con fuerza.

"No. Te. Muevas.” Levantó su mano y la bajó de nuevo, y después otra vez. El trasero de Snape tenía tres perfectas marcas de huellas impresas. Era la visión más magnífica que jamás hubiera admirado.

 

**********

 

Snape saltó al primer golpe. Vino más fuerte y afilado de lo que había esperado, y su primera respuesta fue una oleada de furia. "No te haré daño." Con los siguientes dos golpes, empezó a sentir una especie de calor. El puntiagudo dolor disminuyó. Saltaba según los golpes se sucedían. El calor se convirtió en una especie de quemazón, y la quemazón empezó a extenderse a sus huevos.

Sirius no le dejaba levantarse, y no le liberaba las manos. Con cada golpe el zumbante calor se extendía todavía más. Cuando alcanzó su polla, se apretó contra el colchón para ganar algo de fricción. Se arqueó contra la mano que lo azotaba. Ahora el calor era casi insoportable, y la adrenalina empezaba a inundarlo. Escuchó un gemido con cada golpe que caía, y se dio cuenta débilmente de que era el suyo propio. Lo odiaba, lo desdeñaba, y todo lo que podía pensar era no, no pares. Apretó el colchón desesperadamente, su polla clamando por liberación.

De repente terminó, y Sirius estaba empujando sus piernas sobre él, lamiéndole y humedeciéndole, entrando después en él con frenético empuje, y gritó por el placer y lloró de dolor. Nunca había sido penetrado sin tan poca preparación, en todas las veces que había hecho el amor, y nunca lo había querido tan desesperadamente. Su sensible culo lloraba por la fricción de Sirius contra él, y escuchó su voz rogando, suplicando…

"Dios, Dios, sí, oh, por favor.”

Y entonces Sirius le golpeó con un fuerte gemido, y su propia polla explotó, derramando su liberación en la almohada conforme su orgasmo se apoderaba de él, el calor en su trasero consumiéndole. Se derrumbó hacia delante con Sirius encima de él, un jadeo, con los miembros sudorosos enredados. Pasaron unos segundos antes de que pudiera hablar. Sirius le apartó con cuidado, y rodó a un lado, manteniendo una mano en su espalda, la cual aún temblaba.

Al final levantó la cabeza y se encontró con la cara avergonzada de su amante.

"Eso fue increíble," comentó.

"Te lo dije," Sirius contestó de forma un poco engreída.

Snape rodó sobre su espalda e hizo una mueca de dolor. “Dios mío. Bueno. Puedo decirte que mañana daré mis clases de pie.”

Sirius rió, y lo sujetó en brazos. “Sentimos un poco más de simpatía por el joven señor Malfoy, ¿no? "

Snape levantó su cabeza. “Esa es la última vez que su nombre se menciona en esta cama.”

"Lo que tu digas, Spa…"

"No te atrevas. Y borra esa expresión de satisfacción de tu cara, Black. Tu hora ha llegado.”

"Hm. Lo veremos."

Snape sonrió suavemente y descansó su cabeza en el pecho de su atormentador. Después de unos minutos la subida y bajada del pecho debajo de su cabeza se hizo más regular. Vacilante levantó la cabeza para ver el pacífico sueño de Sirius. Sonrió y la bajó de nuevo suavemente. Observó la luna descender en el cielo. Ahora estaba despierto, pero no le importaba. Sirius estaba durmiendo.

 

 

Fin

 

 

 

 

 

 

(1) Nates dulces es latín, y su traducción al inglés vendría a ser "Sweet ass", lo que literalmente es "Dulce culo". Vuelve.

 

 


Parte perv
Parte horny
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