Arpan - En amada memoria

SIMPATÍA POR EL DIABLO

 

“Sabes que lo adoras. Cazar al demonio malvado y castigar a los malos.
Es tan Gryffindor” – Cheryl Dyson, High Priced

 

 

Uh-uuh…

>;)

 

Muy bien. Empecemos.


Los lectores de Intruders encontrarán que este editorial tiene, esta vez, un toque musical. Utilizo la música, determinada música, como banda sonora personal y ocasional de lo que escribo –y estoy segura de que no soy la única- así pues, ¿por qué no darle algo de swing a esta columna?

Y es que este editorial va a tener un ritmo especial; porque si el anterior trataba acerca de lo que hacemos y por qué lo hacemos, en este vamos a hablar de quiénes somos.


Slashers. ¿Quiénes somos? Para empezar, sólo nosotras sabemos quienes y cuantas somos, porque la nuestra es una afición que se lleva en la más estricta intimidad –como Aznar hablaba el catalán. De acuerdo, no siempre, ya que en ocasiones se lo hacemos saber, con las correspondientes explicaciones previas, a amigas o conocidas, a veces incluso a familiares o pareja, cuando nos consta que no nos van a liar ningún expolio (aunque he visto casos de errores de cálculo que derivan en lo que comúnmente se denomina una situación jodida). Cuando no se espantan es porque les hace gracia el asunto, o porque debido a nuestras industrias han logrado entender que no estamos en una secta ni practicamos fechorías perseguidas por la ley. Conozco muchos casos en los que el novio o marido lo sabe y, o bien es el primero que lo valora, o bien se resigna a aguantar las batallitas que le cuenta el pedazo de friki que le ha reservado el destino (¡más suerte en tu próxima vida, chaval! xD).

Muchas llegamos al slash desde otros parajes, como el gen o el het, o directamente desde el canon. ¿Quién no ha pasado por esa bonita fase que empieza buscando fics gen de HP en Internet y termina con un “¿¡pero qué hace Draco en pelotas!?” o “¿Snape? Snape, ¿CON Harry?”. Al estupor o la indignación le siguen la curiosidad. El volver a la página anterior con el propósito de mirar sólo una vez, para cerciorarte de que eso existe de verdad (¿por qué será que basta que nos digan no mires ahora para que volvamos la cabeza como si tuviéramos un resorte?). El problema consiste en que, como dicen por ahí, el infierno está empedrado de buenas intenciones, y lo que iba a ser un vistazo se convierte en “ay omá que rico” en menos de lo que tardas en decir “Veneno irresistible”.

Por tanto, quedamos en que esto es una especie de reino de Irás-y-no-volverás para la mayoría de nosotras. ¿Qué tiene el slash que engancha más que cualquier otro de los sectores en los que se dividen los fandom? Conozco muchos casos de dramioneras convertidas al slash, pero nunca al revés. Ya sabemos que mejor que un tío bueno, dos tíos buenos, pero, ¿qué más? Pienso que también nos atrae precisamente ese carácter de secreto inconfesable que lo convierte en algo tan nuestro y tan poco de los demás. Es cierto que somos muchas, pero, ¿a que cuando llegaste fue como si hubieras encontrado una tribu extraña de locas que se atrevían a todo y no conocían la palabra “vergüenza”? Estaban ahí, tan cerca, a sólo un clic, y tú sin saberlo. Alma de cantarillo.

Por eso te gusta el slash. Porque es tu territorio personal, y tal vez, lo que te diferencia del resto de lectoras o espectadoras del canon, del resto de cajeras del Carrefour, del resto de chicas de dieciséis a veinte que hay en tu bloque, del resto de tus compañeras de clase. Ese sucio secretito personal e intransferible. Intruders es lo que tu madre no quiere que leas. Lo que quizás tú no quieres leer, o no deberías. Pero acabas haciéndolo, aunque sólo sea un poquito –te dices a ti misma-, sin que ninguna de tus amigas lo sepa, tan sólo para ver lo que hemos incluido en traducciones y hey, ¿quién estará en el staff en este número?

O no. El slash es un secreto a voces, porque a tu lado puede haber otra slasher, y tú no lo sabrás nunca si no llegas a hablar con ella, lo cual es, de entrada, difícil, porque no es tema de conversación para sacar en el ascensor. En tu bloque, facultad, trabajo, en tu butaca contigua cuando vas al cine, en la planta de cómics de la FNAC, puede haber más de nosotras, sólo que no las ves, al igual que ellas no podrán reconocerte a ti. Pero, ¿no es genial saber que cualquiera de las personas que nos rodean puede ser parte de la secta? La próxima vez que vayas a trabajar, o a clase, mira a tu alrededor y trata de adivinar quién podría ser una de las nuestras.


 


El slash es transgresión, como nos cuenta magistralmente nuestra entrevistada de este número. A lo que yo añadiría: transgredimos porque damos la caña que otros no dan. Somos ese lado oscuro en el interior de todos los fandom, el reverso tenebroso del canon y la piedra en el zapato de quienes –de forma inexplicable- no ven ni un ápice de subtexto en la escenita de la subida al Monte Destino protagonizada por Sam y Frodo o en la entrada de Draco a Harry en clase de Cuidado en la tercera.

El slash es transgresión dentro de la transgresión. Da otra vuelta de tuerca cuando en su interior acoge tendencias que no siempre son del gusto de todas las slashers. Hasta puede que no bien toleradas –gracias a Merlín, no es lo habitual, porque en general, todas respetamos los gustos ajenos. Pero ello no es óbice para que lo que le calienta a una espante a otra, y viceversa. Adoro el noncon y la dominación, pero hay quien no lo acaba de encajar. A ti te gusta el chan, y a la que te descuidas tienes a alguien poniéndote caras raras. La otra pierde el oremus por el incest, y tarde o temprano aparece alguien que le dice “aggggg”. Y sin embargo, qué bueno es saber que –salvo casos aislados de infructuoso recurso al pataleo- siempre vas a encontrar quien comparta tu desviación, y el resto va a respetarlo. Lo que para una es el summum del erotismo, para otra es una guarrada; aquí todas tenemos distintos umbrales de espanto y escandalera.

Conscientes de ello, y porque allí donde hay un vicio ha de estar Intruders, en este número nos hemos aproximado a uno de los rincones más peligrosos del slash. Si este editorial tiene un toque musical, el presente número tiene un punto cesty que lo recorre en cada una de sus secciones. Tranquilidad, que no cunda el pánico, porque cuando digo un punto me refiero sólo a eso: una pizca de sal para que nuestros lectores tengan la opción de probar una de nuestras vertientes más pecaminosas. Desde nuestra portada, en la que Glockgal hace que los Weasleys compartan tercer tiempo con Draco y Cedric, hasta el hermoso artículo que nuestra entrevistada publica en la sección correspondiente, pasando por algunos de nuestros fics, tanto de producción autóctona como en formato traducción. Todos debidamente señalizados para que, si la lectora no quiere probar el vicio prohibido, salga pitando hacia otro fic o sección. Hay mucho para todas las tendencias, como siempre, así que si no te gusta el incest, siempre puedes sumergirte en otro de los círculos que componen nuestro particular Averno.

Hablando de Avernos y atracción por lo prohibido. ¿Por qué el Mal es tan sugerente? Conozco más Slytherins que Gryffindors, y más admiradoras de Kira que de L. Esto nos lo recuerda Samej, nuestra asesora de yaoi, en la sección de Fanservice. ¿Qué pasa por el fandom de Death Note? Pasan muchas cosas. Pasan tantas cosas que a veces no sabes ni qué pasa, y por eso se necesita una experta como ella para aclararnos un par de cuestiones. Ella supportea a Kira y yo a L, básicamente porque a ella Kira le parece un dios del sexo sobre la tierra -más que un dios de la muerte (intuyo)-; y a mí porque siempre me han atraído los tipos complejos y atractivos –y, no puedo evitarlo, me identifico con esa actitud de obstinada e insobornable búsqueda de la Justicia a toda costa de L. Buenas gentes del fandom de Death Note, ¿estáis ahí? ^_____^


 

 

Hablando de gente obstinada.

Me han contado que nuestras eslaseras maldades nuevamente han tenido eco en LiveJournal. Hará cosa de ¿un mes? hubo un problemilla cuando se llevaron a cabo las votaciones para representantes livejournaleros. Parece ser que el interfecto de turno apareció para decir que el fandom de HP estaba lleno de súcubos de Satán y fanfiqueras desmiembraespañas. Vamos, lo que ocurre siempre cada cierto tiempo por esos andurriales. No faltó quien se soliviantó y se indignó y clamó a todos los dioses del Olimpo mágico, pero yo os digo: ya sabéis cómo va la cosa, no os agobiéis demasiado. Si esto pasa con cierta regularidad… para qué hacerles el juego a los tocapelotas de siempre. Para mí que esto viene a ser como lo de Risto en OT: lo pone el programa para dar vidilla al personal. Así que no os lo toméis muy a la tremenda.

Para quienes hayáis llegado hace poco al Planeta Slash, os pongo en antecedentes: más o menos una vez al año se lía la del copón de la baraja en LJ cuando algún avispado defensor de la Moral Y Buenas Costumbres se encasqueta la capa de Capitán Salvación y sale por esos mundos a desfacer entuertos. Esto se traduce en ir a tocarle las narices al colectivo slasher. Grita un poco, balbucea algunas cosas acerca de que somos corruptoras de la juventud, nos desea que ardamos en el tártaro y caiga sobre nosotras el sufrimiento de más allá del tiempo, la parroquia se alborota un poco, a lo mejor algunas administradoras de comunidades se cabrean y se van a Insane (ya de entrada, un sitio mucho más sano que LJ, en mi opinión), y fin pilarín. Igual que puedes considerarte una creadora en este mundillo cuando llegas al punto en el que intentan plagiarte o boicotearte algún proyecto, cosa que acaba pasando tarde o temprano (aprovecho para enviar un solidario recuerdo a todas las amigas administradoras o propietarias de cualquier fandom que han pasado por ello), no te puedes considerar slasher entera y vera si no has vivido uno de estos momentazos de acoso y derribo journalero. Veréis como no será el último superhéroe que nos vuelve a dar el coñazo.

¿Cómo tomárnoslo? Bueno, pues mira, si dicen, que dizan, mientras no hazan… Total, ya estamos acostumbradas. Nuestro brico-consejo de hoy: al próximo que aparezca, lo cazáis y nos lo mandáis a Intruders. Aquí le daremos algo de ocupación para que esté entretenido. Ese espíritu peleón y marrullero puede reciclarse. Ya haremos que el becario le espabile: igual le gusta, y todo. Puede ser el remedio de sus penas. Y ahora que lo pienso, necesito un ayudante para ciertas tareas… Hey, si el Maligno tiene esbirros para las faenitas más rastreras, yo no voy a ser menos. Al fin y al cabo, todos los malos de peli tienen al menos uno, y aquí, en lo peor del fandom, no nos puede faltar un Igor que ahuyente elementos indeseables.

 

 

-"No me digas que eres proveedor de Orange. Así que tú eres el... caballero que ha dejado al Ama sin conexión durante quince días justo cuando tenía que publicar. Ven conmigo, hombre, que te voy a enseñar la sala de... espera, hehe..."

(Molaría que me tocara un esbirro estilo Lucius. Pero lo más probable es que el tipejo de LJ sea algo parecido a esto).

 

 

En cuanto a malignidades, dejadme aseguraros que esta vez tampoco os defraudaremos. Este número es tan perverso y pervertidor como todos los que salen de la factoría Intruders. Porque aquí está lo peor de cada Casa, empezando por mí, que me gusta un látigo más que a un tonto una gorra a cuadros, y continuando por todas y cada una de nuestras pecaminosas redactoras, ayudantes de diseño, documentación, asesoras de yaoi, de Brit Slash, y cómo no, nuestras traductoras. Todas somos verdaderamente diabólicas. Todas las chicas de Intruders nos pasamos los meses que transcurren entre número y número urdiendo malevolencias en formato fanzine para que nuestras lectoras se adentren por la autopista al infierno que lleva directa al Planeta Slash.

 

 

Intentaron que fuera a rehabilitación
Y yo respondí no, no, no

 

“Heiko, deja el látigo”, insistieron
Y volví a contestar no, no, no

 


Aunque, cuidado, a partir de este número debería decir chicas Y chicO. Exacto, ¡tenemos un chico en el staff! ¡La auténtica noticia de este número es el advenimiento de Danny Cullen, ayudante de documentación y slash en estado puro! Y como es la primera vez que un representante del género masculino pisa Intruders desde que el de Atención al cliente de Aruba me cambió las contraseñas del hosting, el revuelo que se ha organizado en este gallinero ha sido considerable. Teniendo en cuenta que es el único miembro en este campo de nabos ficticio, todo el staff acudió a recibirle a grandes voces en nuestra lista de correo interna y chatmail. Digo a mis lectoras lo mismo que dije al equipo: NO es becario. Es ayudante de documentación. Lo menciono para que no haya lugar a equívocos.

XDD

Ehm.


Concretando, que las reacciones de algunas de nosotras reflejaron muy bien de qué pasta eslasera estamos hechas. Véase un extracto de chatmail (relativamente… editado):

Samej: ¿Un chico? ¿¡Dónde!? O.O
Draconiger: ayyy, un chicoooo… *____* Ay, qué cuchi, ¿es guapo? ¡Vamos a darle un abrazo bien apretado para recibirle!
Naru: ¿Un tío en Intruders? ¡Qué valor tiene!
Serena M. Lupin: cuéntanos, cuéntanos, ¿de dónde lo has sacado? ¿Es mono?
Nagaira: fuera las manos, que el comité de bienvenida lo organizo yo.
Heiko: un momento, quietas todas. ¿Es que no habéis oído hablar de una cosa llamada Droit du signeur?

 

Danvers sí conocía el Droit du signeur (aunque se hizo la loca, como todas). Más que nada porque en este número presenta una obra maestra de Amanuensis bajo ese título, junto al trabajo de magníficas traductoras que muestran su arte a lo ancho y largo de toda la sección. Si queréis conocerlas, id a la sección de staff. Si queréis leer lo que han preparado, ahí tenéis Brit Slash, para disfrutar y saber algo más del entorno british. Sólo puedo decir que los fics que presentamos en este número son totalmente inmorales: emocionantes, depravados, intensos, brillantes, crueles, bellos, desgarradores y peligrosos. ¿Te gusta el pornofluff? ¿Quieres ver a Harry de Veela? ¿Eres de las que prefieren encontrarse a Draco a cuatro patas sin tino ni medida? ¿Tríos? ¿Malfoycest? ¿RPS? ¿FMA? Y como no, el auténtico Epílogo, de manos de Dementordelta y traducido por SCR, alguien que sabe lo que de verdad es un Buen Fic. En suma, nuestras traductoras presentan las más hermosas y vibrantes historias sólo para tus ojos, en una edición de Brit Slash de lujo, que estoy orgullosa de presentaros en este número mágico por excelencia.

Quisiera destacar en este número el trabajo de personas como Danvers, Naru, Akane Miyano, Arima, Lena o cualquiera de nuestras traductoras, que se han dejado la piel en el pellejo para que este número esté a la altura de nuestros lectores.

 

Y si de magia hablamos, en Proyecto IYAP sabemos bien lo que significa emocionarnos con la magia del fandom. Las admiradoras del Snarry pueden leer ahora el mejor fic de este pairing escrito dentro del fandom inglés, obra de la gran Cybele. Este proyecto nació en enero del 2008 para presentar a las lectoras una nueva modalidad de traducción: la jam session de traductoras. Es decir, un solo fic para todo un equipo de traducción. Lo hemos recuperado y reeditado, esta vez con genuinas traductoras dignas de esta obra. Como lo original siempre es lo auténtico, os invitamos a que descubráis el proyecto que inventó eso de “vamos a trincar un fic y traducirlo entre varias”. Y por si fuera poco, nos funciona ;) (¿Algo más sobre Proyecto IYAP? Mucho más. En proyectoiyap@yahoo.es te damos toda la info).

 

¿Quieres más magia en vivo? Ve a la sección de Fandom Meeting. Es cierto que la magia existe, y si no, que nos lo digan a quienes estuvimos en la Final de los Mundiales de Quidditch de 1979. Durante un fin de semana nos transportamos a esa década llena de jipis y Merodeadores, cuando el mundo mágico aún era relativamente seguro y los mortis follables como Lucius estaban practicando sus primeros Avadas.

 

Todo lo anterior lo encontrarás aquí, en el fanzine del Planeta Slash. Daos una vuelta por el lado salvaje (Du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du-du…) y penetrad nuevamente en este antro de perdición donde nos esforzamos por ofrecer información completa y ficción de calidad, bajo una cuidada presentación y prestando siempre la atención debida a las necesidades de nuestros lectores.

Cada vez somos más, aquí y allí, porque el Diablo tiene ese punch irresistible que nunca dejará de atraparnos.

 

Arded con nosotros en el infierno slash. Es todo vuestro.

 

Heiko

 

 

 

 

(Bonus track: dije que este editorial tenía banda sonora y no mentí. Nunca lo hago. Más Simpatía por el diablo aquí).